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...bueno aparte de millones de mujeres anonimas dignas de admirar...
...hay algunas ke han hecho de su vidatodo un ejemplo ante la humanidad.
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...prefiero una revulucion,a una pesadilla... Somos los nietos de los ke perdieron la guerra civil !! |
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Jane Goodall, Premio de Investigación Científica y Técnica
La etóloga británica Jane Goodall, que ha dedicado su vida al estudio de los chimpancés, ha sido galardonada en Oviedo con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2003. .................................................. ..... Jane Godall nació en Londres, el 3 de abril de 1934. Después de trabajar durante un tiempo como secretaria, tuvo la oportunidad de viajar a Africa y de conocer al paleontólogo y antropólogo Louis Leakey quien, impresionado con su conocimiento y gran interés en la fauna africana, le ofreció trabajo como su asistente. Posteriormente, el doctor Leakey la propuso para realizar un estudio sobre los chimpancés salvajes del Lago Tanganyika, proyecto que, sin embargo, tuvo que vencer la resistencia de los funcionarios británicos reacios a enviar allí a una mujer joven, pero que accedieron a ello cuando su madre se ofreció a acompañarla. Así, en julio de 1960, Jane y su madre llegaron al Parque Nacional de Gombe, en Tanzania, donde comenzó sus investigaciones sobre los chimpancés, que interrumpió durante un tiempo para completar su formación. En 1965 se doctoró en Etología por la Universidad de Cambridge y, con el título bajo el brazo, regresó al Parque Gombe, donde ha dedicado mas de treinta años a estudiar la poco conocida vida de los chimpancés, descubriendo en ellos pautas de comportamiento y habilidades tales como la de emplear palos para extraer termitas de sus nidos. En 1971 Goodall escribió el libro "En la senda del hombre", en el que relata el comportamiento, las habilidades y la forma de comunicarse de los chimpancés, y que se convirtió en una de las obras científicas más leídas. En 1977 fundó el Instituto Jane Goodall, destinado al estudio y protección de las poblaciones de chimpancés y en 1991 puso en marcha el programa "Roots & Shoots" -algo así como raíces y brotes- dedicado a concienciar a los niños y jóvenes en favor del medio ambiente y los animales. En abril de 2002 fue nombrada por Naciones Unidas Mensajera de la Paz. Ese mismo año, participó también en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, celebrada en agosto en Johannesburgo. Jane Goodall contrajo matrimonio en 1964 con el holandés Hugo van Lawick, fotógrafo de National Geographic, con el que tuvo un hijo, Hugo Eric Louis (1967) y del que se divorció en 1974. En 1975 se casó en segundas nupcias con el británico Derek Bryceson, quien falleció de cáncer en 1980. Obras Entre sus obras figuran títulos como "The chimpanzees of Gombe" (1984), "Through a window" (1990), "Visions of Caliban: On Chimpanzees and People" (1993), "With Love" (1994) y "Reason for Hope: A Spritiual Journey" (1999), "Jane Goodall: 40 Years at Gombe" (2000) y "Africa in my Blood: An Autobiography in Letters" (2000). Galardones A lo largo de su carrera, Goodall, ha recibido numerosas distinciones, entre ellas: el Premio Centenario de la National Geographic Society (1988), la Medalla de Tanzania (1996), la Medalla Benjamin Franklin (2003) y Premio Príncipe de Asturias (2003.) ---------------------------------------------------------------- Conocimiento y amor Jane Goodall, primatóloga y premio a la Investigación Príncipe de Asturias 2003, ha dedicado buena parte de su vida a defender los derechos de los primates. «Los humanos tendremos que reconocer alguna vez que no somos los únicos seres cuyo mundo y experiencia importan». Lo dice Jane Goodall, primatóloga que ha dedicado toda su vida al estudio y protección de nuestros parientes más cercanos en el mundo animal. A Goodall le han concedido el premio de Investigación Príncipe de Asturias 2003 por la sensibilidad especial que ha depositado en su trabajo y por cómo ha logrado transmitirnos a los demás lo que ha aprendido de los primates: que son criaturas tan inteligentes y sensibles que hay que reivindicar para ellos derechos similares a los humanos. Esto es lo que promueve Goodall a través de un ambicioso proyecto denominado «Gran Simio». Mientras la mayoría de primatólogos se obcecan en probar el porcentaje exacto de similutud genética entre simios y personas, Goodall se pregunta si el derecho a la vida de otros seres vivos debe vincularse tan estrechamente a su parentesco con la humanidad. La similitud genética entre el hombre y el chimpancé es del 99,4%; la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos llegó a incluir a estos monos dentro del género humano. Pero de no ser así, ¿reduce eso su derecho a la vida? Y si es cierto que el hombre es el único ser vivo que ha visto la luz del mundo, como les gusta afirmar a los filósofos, en ese caso, apunta Goodall, «estos animales nos recuerdan nuestras responsabilidades como humanos». El premio de Investigación Principe de Asturias 2003 concedido a la primatóloga británica Jane Goodall pone de manifiesto que los seres humanos somos criaturas muy complejas. Mientras que de las cocinas de reputados restaurantes de Kinshasa salen platos como filete de gorila a la banana o sesos de chimpancé rebozados, personas como Goodall dedican su vida al estudio y protección de de estos primates, nuestros parientes más cercanos en la cadena evolutiva. Unos nos comemos su carne y los capturamos para exhibirlos en circos y zoológicos; Una proximidad genética que, lejos de ser su seguro devida, es esgrimida por los grandes laboratorios para seguir experimentando con ellos. Este premio atiza las ascuas de un antiguo debate: es ético hacer extensibles los derechos humanos a los animales cuando todavía quedan tantos hombres y mujeres privados de ellos. A la luz de las estadísticas (hoy sólo sobreviven 100.000 chimpacés en todo el planeta) pueda resultar hasta cínico, plantea Jane Goodall, condicionar el derecho a la vida de ninguna otra especie hasta que no sea una realidad para cualquier ser humano sobre la faz de la tierra.http://www.larevistaintegral.com/art...%253Dindex.jsp
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...prefiero una revulucion,a una pesadilla... Somos los nietos de los ke perdieron la guerra civil !! Last edited by pibitodel70 : 16-03-2005 at 21:23. |
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Aunke no sea muy religioso ,mas bien nada..pienso ke las religiones solo han servido para someter y dividir a los hombres...
hay una religiosa ke merece nuestra admiracion...por haber dedicado su vida a los mas miserables ..a los "maldecidos" por su dios.....su entrega y amor a los mas necesitados merecen al menos unos minutos de reflexion. Biografia La Madre Teresa es albanesa de nacimiento(26 August 1910)y su nombre original es Agnes Gonxha Bojaxhiu. A los 18 años de edad, la Madre Teresa ingresó a la Orden de las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto en Irlanda. Recibió su formación religiosa en Dublín, Irlanda y en Dardjiling, India. En el año 1931, la Madre Teresa tomó el nombre de Teresa en honor a una monja francesa, Thérèse Martin quien fue canonizada en 1927 con el título de Santa Thérèse de Lisieux. En el año 1937 la Madre Teresa tomó los votos religiosos y enseñó por 20 años en el Colegio Santa María en Calcuta, India y en el año 1946, precisamente el 10 de setiembre, recibió otro llamado de Dios, el servicio hacia los más pobres. En el año 1948,la Madre Teresa adquirió la ciudadanía hindú.El Papa Pio XII le concedió a la Madre Teresa permiso para dejar sus funciones como monja independiente y empezó a compartir su vida en las calles de Calcuta con los más pobres, los enfermos y los hambrientos . La Madre Teresa fundó una congregación llamada las Misioneras de la Caridad. Su trabajo inicial fue el de enseñar a leer a los niños pobres de la calle. En el año 1950, la Madre Teresa empezó a ayudar a las personas enfermas de lepra. En el año 1965, el Papa Pablo VI colocó a la congregación de las Misioneras de la Caridad bajo el control del Papado y autorizó a la Madre Teresa a expandir la Orden religiosa en otros países. Alrededor de todo el mundo se abrieron centros para atender leprosos, ancianos, ciegos y personas que padecen del SIDA y se fundaron escuelas y orfanatos para los pobres y niños abandonados. Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia. En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo. En marzo de 1997, Madre Teresa bendijo a su recién elegida sucesora como Superiora General de las Misioneras de la Caridad, llevando a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero. Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre de 1997, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación y oración para gente de fe y de extracción social diversa (ricos y pobres indistintamente). Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida, de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Una “madre" para los pobres. Menos de dos años después de su muerte, a causa de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa y de los favores que se le atribuían, el Papa Juan Pablo II permitió la apertura de su Causa de Canonización. El 20 de diciembre del 2002 el mismo Papa aprobó los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión de Madre Teresa." Algunas Frases de Teresa "La mayor enfermedad hoy día no es la lepra ni la tuberculosis sino mas bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos. El mayor mal es la falta de amor y caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle, asaltado por la explotación, corrupción, pobreza y enfermedad." "Ama hasta que te duela ,si te duele es la mejor señal" "Haz las cosas pequeñas con gran amor" "Sé bien y lo saben cada una de mis hermanas, que lo que realizamos es menos que una gota en el océano. Pero si la gota le faltase, el océano carecería de algo." Una sonrisa en los labios alegra nuestro corazón, conserva nuestro buen humor, guarda nuestra alma en paz, vigoriza la salud, embellece nuestro rostro e inspira buenas obras.
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Pues aki, otra insigne vejestoria... la ke dijo eso de Más vale morir de pie ke vivir de rodillas.
Dolores Ibarruri, la Pasionaria Dolores Ibarruri nace en 1895 en Gallarta, Vizcaya, en el seno de una familia pobre y numerosa. El contexto que la rodea es la pérdida total de las colonias españolas. La industria nacional española que estaba muy poco desarrollada, empieza a tratar de surgir. Para eso, proliferan las industrias textiles, siderúrgicas y mineras. Los dos centros más importantes de estas actividades son Cataluña y Vizcaya. En Gallarta surge un importante centro minero, y de la mano van tomando fuerza también los movimientos obreros que defendían los derechos de los trabajadores y que se sustentaban con el comunismo. Mientras tanto, Isidora Ibárruri Gómez (verdadero nombre de la Pasionaria) había crecido y sus padres la habían empleado en una casa para hacer trabajos dométicos, a pesar de haber deseado seguir la carrera de maestra, sueño que los padres sintieron demasiado ambicioso para ella. Vestida de negro siempre, Dolores aprendió costura y fue una verdadera adicta a la lectura, por lo que adquirió una importante preparación, gracias a la cual pudo llegar muy alto. Debido a sus experiencias y a lo que estaba ocurriendo en su país, Dolores prontó se adscribió al Partido Comunista. A sus 25 años, se casa con el líder comunista Julián Ruiz. Su matrimonio no fue muy feliz, debido a que él pasaba la mayor parte del tiempo en diligencias o en la cárcel. A pesar de esto, Dolores tuvo varios hijos. La primera murió muy pequeña. Después tuvo a Rubén y luego trillizas de las que sobrevive sólo una a la cual llamó Amaya, y la última llamada Eva, muere también a temprana edad. En 1918, publicó su primer artículo en el Minero Vizcaíno y lo firmó con el seudónimo de La Pasionaria, de ahí que se le conozca por este nombre. Y así se inició su gran acción social. Moviliza a los trabajadores, participa en manifestaciones y en 1930 es elegida miembro del Comité Central del Partido. El comité la envía como delegada al III Congreso del Partido Comunista Español. Por esta época se separa de Julián y se va a Madrid donde será escritora en el diario Mundo Obrero. En 1932, la nombran durante el IV Congreso responsable de la Comisión Femenina del Partido. Debido a sus fuertes y punzantes discursos, y a su activa militancia en las manifestaciones comunistas es encarcelada varias veces y perseguida por las autoridades. Poco tiempo después se destaca en las Cortes Constituyentes de la República Española, como diputado del Partido Comunista por Asturias. En ese momento, viaja por primera vez a Moscú donde se entrevista con José Stalin. En 1934, preside el I Congreso del Comité de Mujeres, y luego participa en el Congreso Mundial de Mujeres en París. Debido a su gran participación política, no tiene tiempo suficiente para sus hijos, por lo que los envía a estudiar a Rusia. Durante la Guerra Civil Española, su actividad fue fundamental, pues hablaba al pueblo, escribía, publicaba discursos y se desplazaba al frente. Fue aquí en este momento, dodne se hizo célebre su frase "Antes morir de pie que vivir de rodillas". En 1937, es elegida vicepresidenta de las Cortes, donde lucha por defender a los católicos y el orden institucional. Además, colabora con el traslado de un sinnúmero de españoles a la Unión Soviética, e incluso ella misma se traslada al bloque comunista, donde es exiliada debido a la existencia del fascismo en España. En la Guerra de Stalingrado muere su hijo, golpe del cual le cuesta mucho recuperarse. Después, en el año de 1942 fue elegida Secretaria General del Partido, aprende ruso y logra entrevistarse con varias autoridades comunistas del mundo, entre ellos Stalin, quien la recibió por segunda vez. Durante años, Dolores había mantenido un amorío con Francisco Antón, quien peetenecía al partido y era dicisiete años menor que ella. Cuando esto se hizo público el Partido se opuso, y ella se doblegó pues prefería sacrififcar su vida sentimental a sus ideales políticos. Después es enviada a Chekoslovaquia para que transmita en la Radio España Independiente. Durante el VI Congreso renuncia a la Secretaría, sin embargo es elegida Presidente del partido. A los pocos años, es galardona con el premio Lenin para la Paz y recibe un doctorado Honoris Causa en historia de la Universidad de Moscú. Por esa época, viaja a Cuba, a China, Italia, Suiza y Yugoslavia. Al año siguiente de la muerte del general Franco, Dolores decide regresar a España. En ese momento tiene 80 años, de los cuales 38 los ha vivido en el exilio, lejos de la tierra que la vio nacer. Corre el año de 1977, Dolores vuelve a Asturias donde es reelegida diputada. Seis años depués, se estrena en Madrid la película Dolores que retrata parte de su vida. Al final de su vida, participa en la manifestación que hacen las madres de la Plaza de Mayo en Argentina. La Pasionaria nunca abandonó su actividad y murió en 1989, año en que cayó irónicamente el Muro de Berlín, a la edad de noventa y cuatro años y en su ciudad natal. Esta gran mujer es recordada por poetas del nivel de Rafael Alberti, Antonio Machado y Miguel Hernández. Además, sus múltiples publicaciones como Me faltaba España de 1984, Pasionaria, la lucha y la vida de 1985, y Memorias de Dolores Ibárruri entre 1936 y 1977 dejan un buen rastro de lo que fue su lucha por los ideales socialistas de igualdad y de derechos para los oprimidos.
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El autoconsumo es sinónimo de disidencia y desafío de lo establecido
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Otra mujer admirable e interesante, y "su herencia", su hija María Apolonia
El antropólogo y viajero Benigno Horna nos ofrece un retrato de ésta mítica chamana mexicana, a quien entrevistó personalmente en los años 70, cuando llegar hasta su casa en Huatla de Jiménez era todavía una aventura. Su interés por los alucinógenos, por otra parte, nació de una experiencia vital y nos aporta una perspectiva que sólo pueden brindar quienes conocen desde dentro el mundo de los “sabios” Mi primer encuentro con María Sabina tuvo lugar a finales de 1978. La conocí en su casa de Cerro Fortín, en Huautla de Jiménez, en la sierra mazateca del estado mexicano de Oaxaca. Desde entonces, he viajado varias veces a Huautla. A finales de 2003 estuve con María Apolonia, hija de Sabina y heredera de una tradición secular que, desde el punto de vista antropológico, está a un paso de extinguirse. Mi interés por el uso de hongos alucinógenos aplicados a la sanación ya la videncia se remonta a mi infancia en Panamá. Allí me familiaricé con diversos fármacos ancestrales que empleaban para curar diversos trastornos los chamanes de distintas culturas indoamericanas, con los cuales una parte mi familia mantuvo un contacto estrecho. Cuando un niño mesoamericano padece una enfermedad grave, es llevado al chamán o nagual (hombre-animal), independientemente de que la familia también busque la ayuda de la medicina occidental. El hecho es que, de una manera tan efectiva como irracional, estos chamanes me ayudaron a vencer dos veces la malaria ya superar mi lucha contra la muerte. Según su tradición, al sobrevivir me convertí en Sukia (aprendiz de chamán). Pero debí esperar hasta finales de los años 70, cuando mi hechizo chamánico se incrementó de una manera notable, después de haber leído los cuatro primeros libros de Carlos Castaneda en torno a las enseñanzas del famoso brujo de origen yaqui don Juan Matus. Probablemente, dicho chamán surgió como una figura representativa creada por Castaneda, tomando como modelo a los distintos cha- manes que le guiaron en su aprendizaje, entre quienes destacaba María Sabina. María Sabina hizo su primera «velada»: ceremonia de sanación) para curar a su hermana Ana, que se encontraba grave. Según me relató, un día la encontró sobre un petate, tendida y gimiendo de dolor. Estaba agonizando y, si no llega a ser por su intervención, probablemente hubiera muerto. La chamana tomó los honguitos sin ningún miedo, con el objetivo de conocer primero su situación y saber, a través de la vivencia, si el mal de su hermana tenía remedio. Lo hizo siguiendo la tradición mazateca: usó velas de cera pura y flores (azucenas y gladiolos). En un brasero quemó copal y con el humo sahumó a los «niños santos» (honguitos) que tenía en sus manos. Antes de comerlos les pidió que le enseñaran el camino, la verdad de la vida y la curación, y también que le dieran el poder de rastrear las huellas del mal. En el concepto chamánico, la enfermedad es una intrusión que «sale» (es expulsada) cuando vomitan los afectados. María Sabina lo expresaba con claridad: «El vómito se produce porque los hongos así lo quieren. Si los enfermos no vomitan, yo lo hago por ellos y de esta manera se expulsa el mal. Los hongos tienen poder porque son carne de Dios. Los que creen sanan y los que no creen no sanan». Según me confió, a medida que ingería los hongos brotaban cantos en su interior. En ocasión de la primera «velada», cuando pidió ayuda para salvar a su hermana, tomó aproximadamente treinta pares de honguitos y se sintió rodeada de seres importantes. Después, realizó un viaje muy largo y su hermana sanó. A partir de ese momento le empezaron a traer enfermos para que los curara. Ella no cobraba. «Un sabio como yo no debe cobrar por sus servicios. No debe lucrarse con su conocimiento. Quien cobra es un mentiroso. El sabio nace para curar, no para hacer negocio. Con las 'cositas' no se debe comerciar, afirmaba Sabina. Tradición milenaria Al morir la más famosa chamana mexicana contemporánea, su hija María Apolonia heredó este don. En ocasión de mi último viaje a Huautla estuve con ella. En su casa, junto a los recuerdos que su madre le dejó, Apolonia me hizo pasar momentos inolvidables y también algo de nostalgia, veinticinco años después de mi primer encuentro con «la Sabi». A esta mujer le ha tocado, sin buscarlo, ser la sucesora de una tradición milenaria que posiblemente toque a su fin cuando ella muera y se reúna con su madre, la que fuera «mujer-aerolito», «estrella» y «águila». Mientras vivió María Sabina, su hija se mantenía en un plano discreto. Sólo cuando falleció «la Sabi», María Apolonia se transformó en «sabia» y se reveló como «chamana». Gracias a mis compañeras de travesía, la maestra Mari Carmen Romero y la traductora mazateca Estela Quiroga Martínez, María Apolonia -que actualmente cuenta 74 años- ha pasado a formar parte de mi vida. En su casa, rodeado por las imágenes de san Martín de Pones, la Virgen de Guadalupe y otras reliquias cristianas heredadas de su madre, nos enseñó una vez más que la belleza de una persona está en su alma y cómo ésta brota al entrar en contacto con gente que está dispuesta a ver más allá de las apariencias superficiales. Junto a ella vivimos momentos inolvidables cuando la maestra Romero hizo que María Apolonia se nos mostrara con una intensidad digna de cualquier aparición mística. Lo que ocurrió después sólo lo sabemos las cinco personas que nos encontrábamos rodeados de todos los recuerdos y objetos de María Sabina, ya que al entrar en la casa observamos que había en la habitación otra persona. Un enfermo que acababa de tomar los hongos y se estaba reponiendo de la «velada». Los profanos atribuyen el nombre de esta ceremonia al uso de velas, pero el término se refiere a la ingestión por parte del chamán de distintos alucinógenos. El oficiante ingerirá «derrumbe» (Psilocybe caerules- cens) y, fuera de la temporada en que éstos están disponibles, Psilocybe cubensis, además del «San Pedro» y otras variedades. En todas las veladas a las que he asistido en Huautla se empezaba fumando «San Pedro» o «Piziate», un preparado compuesto por hojas de tabaco molidas, al que se añadía cal, ajo y otros ingredientes. Luego se liaba para ser fumado, aunque María Sabina, como María Apolonia, también lo frotaban sobre el cuerpo del enfermo. En algunas ocasiones se lo daban para que lo tragara y hacerle vomitar y expulsar el mal. El origen de la enfermedad podía ser obra de otro chamán o «diablero» o, sencillamente, obedecer a causas naturales. Estas ceremonias de sanación tienen lugar en la casa del sabio y se realizan al ponerse el Sol. En el interior, el recinto está siempre rodeado de velas, cirios, plantas y flores recogidas minutos antes, para evitar que estén contaminadas. Los participantes empiezan fumando San Pedro», sentados en círculo. El «sabio» se coloca frente al paciente y, cuando en la habitación todos tosíamos desenfrenadamente, el chamán salía fumando «San Pedro» y rodeaba el recinto para ahuyentar a los malos espíritus con el humo. También se utilizan recipientes donde se quema «copa1», una especie de incienso que con el humo producido al fumar el «San Pedro» tienen el efecto de distorsionar la percepción, produciendo una visión nublada. Las velas se encienden en honor de los espíritus, que son los dueños de los cerros, árboles, plantas, animales y manantiales de la zona. Este rito tiene por cometido conseguir que éstos se muestren propicios, antes de pedirles ayuda para sanar al enfermo. A continuación, el chamán saca de una bolsita de cuero los hongos y los reparte de dos que en dos a cada uno de los asistentes. El último que los recibe es el paciente; entonces el chamán empieza a entonar cánticos para atraer a los «espíritus aliados». A los que no ingieren los hongos se les da «San Pedro», que debe mascarse como si fuese chicle. Pocos de los allí presentes entendíamos el significado de los cantos, pero su ritmo contagioso y pegadizo, además de los olores desprendidos por el humo del tabaco, las velas y el copal, te sumergen en un estado alterado de conciencia en el cual se siente flotar el cuerpo. En todas las sesiones en que participé, ninguno de los presentes dijo nada. Fuese por respeto o por temor, todos permanecimos en silencio, con la mirada baja, sin intentar observar en detalle la que hacía el chamán. Con frecuencia, éste administraba más pares de hongos al enfermo, que vomitaba constantemente y parecía epiléptico por la espuma que manaba de su boca. Tanto el paciente como «el sabio» bebían un líquido que, probablemente, fuese chicha de maíz. Yo me mantuve siempre sereno. De acuerdo con el chamán, guardaba los pares de hongos que me entregaba y se los devolvía al terminar la sesión. Los otros participantes tampoco bebían, ya que su función era la de vigilar que todo permaneciera en orden. El intenso humo y el olor desprendido por la que allí se quemaba, no dejaba ver ni oler los v vómitos del enfermo, que se retorcía de dolor sujetándose el estómago. A la largo de la noche, el chamán sacaba más pares de honguitos, que administraba al paciente. Al oír el canto del gallo que anunciaba el amanecer, la velada finalizó. Entonces, los acompañantes del enfermo lo llevaron a su casa. Generalmente, en caso Jeque el paciente viviera lejos, se quedaba descansando en casa del chamán. Quiero destacar algo que me llamó mucho la atención en María Sabina y en María Apolonia: su fuerte espiritualidad, centrada en la creencia en Dios y en el respeto por la fe católica. También saltaba a la vista que ejercían su saber guiándose por una «Regla» estricta de conducta. Otras mujeres menos espirituales que ellas, hubiesen aprovechado su posición para obtener riquezas o influencias a través del «don» de sanación. Sin embargo, cuando entregué a Apolonia una pequeña suma de dinero como ayuda, lo guardó rápidamente entre sus ropas como un medio para aliviar algunas de sus notorias carencias económicas. Nos permitió que la fotografiáramos sin esperar nada a cambio y expresó una felicidad espontánea cuando le dejamos las raciones de comida que habíamos llevado desde Tehuacán. Ella no era poderosa ni en lo económico ni en lo político, pero su riqueza espiritual hizo que el rostro de la maestra Romero irradiara dicha. Creo que esta bella mujer disfrutó el encuentro más que yo. El poder chamánico y el sexo: El lector se preguntará: ¿por qué sí María Apolonia acompañaba a su madre en muchas de las «veladas», nunca fue considerada «sabia» mientras vivió su mentora? En las culturas que he estudiado, independientemente de si me encontraba en Papúa Nueva Guinea o en la antigua Birmania con las «mujeres jirafa», observé un hecho común a todas: las «sabias» no pueden tomar alucinógenos mientras estén en condiciones de procrear. María Sabina tomó los hongos por primera vez a una edad cercana a los 6 años y los siguió consumiendo hasta que se hizo mujer. Primero los ingirió por hambre y luego, según me explicó ella misma, para ayudar a sus paisanos enfermos y sin dinero. Entonces, su madre, Maximina Pineda, le dijo que las mujeres que no respetaban el ayuno sexual antes y después de tomar los honguitos sufrían castigos atroces. Tuvo que esperar a haber pasado la edad procreativa para convertirse en una mujer sabia. «Después de retirarme de la vida marital, me purifiqué y me dediqué al trabajo -me explicó-. Pero nunca comí los 'niños santos' mientras viví con un hombre pues, de acuerdo con nuestras creencias, la mujer que toma hongos no debe tener trato sexual durante los cuatro días anteriores y posteriores a la velada». María Apolonia también tuvo que esperar a dejar la vida marital para convertirse en sabia. Sin embargo, acompañó en muchas ocasiones a su madre en las veladas. En algunas participó con sus cánticos, como en la madrugada del 29 al 30 de junio de 1955, a la cual asistió el antropólogo Gordon Wasson, que dio a conocer al mundo la existencia de María Sabina. En dicha ocasión, Apolonia llevaba a un niño en el rebozo, estrechado contra el cuerpo de su madre. Muchas veces acompañó a «la Sabi» que, en cierta ocasión, también me lo confirmó: «No "recuerdo cuántas veces tuvimos que agarrar esas cositas y 'desvelarnos' mi hija María Apolonia y yo». El santuario profanado En mi primer viaje a Huautla de Jiménez, en noviembre de 1978, la situación de la comarca era totalmente diferente a la que observé durante mi última visita, en octubre de 2003. Hace 25 años la carretera era de piedra y barro y tardé cerca de 8 horas en recorrer los últimos 80 kilómetros que la separaban de la población más próxima. Por entonces no resultaba sencillo acceder a la tierra mazateca, debido principalmente al rechazo de los extraños por parte de los chamanes, sobre todo después de lo que sucedió al divulgarse la existencia de estos sanadores y de las plantas alucinógenas. María Sabina me lo explicó de una manera sencilla: «Para mí era difícil hacerles comprender que las 'veladas' no se hacían con el afán de encontrar a Dios, sino con el propósito de curar las enfermedades que padece nuestra gente. Más tarde supe que los jóvenes de larga cabellera no necesitaban de mí para comer 'cositas'. No faltaron paisanos mazatecos que, con el fin de obtener algunos centavos, vendieron los 'niños santos' a los jóvenes, que los comían en el lugar que les daba la gana; lo mismo se dedicaban a masticarlos sentados a la sombra de los cafetales que sobre un peñasco en alguna vereda del monte. Estos jóvenes no respetaron nuestras costumbres. Nunca, que yo recuerde, los 'niños santos' fueron tomados con tanta falta de respeto. Para mí no es un juego hacer 'veladas'. Quien lo hace simplemente para sentir los efectos puede volverse loco. Nuestros antepasados siempre tomaron los 'niños santos' en una 'velada' presidida por un sabio. El 'Uso indebido que los jóvenes hicieron de las 'cositas' fue escandaloso. Pronto surgieron centros públicos de consumo como los que existían en otros continentes». Sabina pagó un precio muy alto por desvelar los secretos de los mazatecos. Por mucho que asistieran a su entierro cerca de 3.000 personas, fue odiada por la mayoría de los habitantes de Huautla de Jiménez. Muchos de ellos se hicieron ricos a costa de ella y de los turistas de medio mundo que llegaron a la región, atraídos por las noticias que se publicaron a raíz de su encuentro con Wasson. Los forasteros trajeron mucho dinero para adquirir sabiduría, placer o curarse de alguna enfermedad. Se dice, aunque no tengo constancia documental de ello, que tanto los Beatles, como Bob Dylan, Mick Jagger y otros célebres músicos, visitaron esta comarca. A María Sabina le quemaron la casa y la pequeña tienda de comestibles que tenía. Incluso mataron a uno de sus hijos. En cierta ocasión también ella recibió varios balazos en el abdomen. Sus allegados se quedaron con su dinero. Según se cuenta, y ella misma atestiguó, sus propios hijos le robaron parte de la que le mandaban, a excepción de María Apolonia. La chamana más famosa del mundo vivió pobre y sufrió graves consecuencias por haber desvelado a científicos e investigadores extranjeros las tradiciones ancestrales del pueblo mazateco. Ella estaba convencida de que recibiría un castigo divino por su indiscreción, al igual que le había ocurrido a su padre por quemar los pastos de un vecino, aunque lo hiciese por accidente. Según sus creencias, este descuido le acarreó «el mal del guajolote» (tumores en el cuello), enviado por «el señor de Chichón Nindo», que se encarga de dar su merecido a las personas y animales que dañan los sembrados y las cosechas de otros. María Sabina nunca cobró por sus servicios de sanadora y murió tan pobremente como había vivido. De esa manera pagaría en vida su osadía de divulgar al mundo unos conocimientos ancestrales que solamente pertenecían a su pueblo. En la relación maestro-alumno, entre Juan Matus y Castaneda, éste nunca divulgó datos que pudieran dar una idea de quién era Don Juan, ni el lugar exacto donde se encontraba. Los conocimientos que nos transmitió no pueden en ningún caso contaminar tradición alguna. y ¿María Apolonia? ¿Cómo es que ha podido recibir el legado de la sabiduría de su madre, si ésta dijo al respecto que se puede heredar el color de la piel o los ojos, incluso la manera de llorar o de sonreír, pero que con la sabiduría no sucedía lo mismo, sino Que se traía consigo al nacer? «Mi sabiduría no puede enseñarse -afirmó-; por eso digo que mi 'lenguaje' nadie me lo enseñó, porque es el que los 'niños santos' me dicen al entrar en mi cuerpo. Quien no nace para sabio, no puede alcanzar el 'lenguaje', aun- que haga muchas veladas». María Sabina recorrió el primero de los tres caminos de la iniciación chamánica: fue elegida directamente por los espíritus, mientras su hija María Apolonia siguió la segunda vía (por herencia de la tradición). La tercera vía -por aproximación a un chamán que acepta al aspirante como discípulo- es la que siguió Castaneda. ¿Curan realmente estos chamanes? Hipócrates dijo en cierta ocasión: «un paciente mortalmente enfermo es capaz de sanar su enfermedad si cree que puede hacerlo». El médico indígena no busca la virtud farmacológica de las plantas alucinógenas, sino un poderoso impacto sobre el psiquismo mágico del paciente. La fuerza mística de las plantas -que permiten al chamán «viajar» al origen o raíz de la enfermedad- también es lo que actúa sobre la mente del nativo. Esta es la clave de la sanación. La utilización de plantas alucinógenas como medicina por parte de diversas culturas es tan antigua como real, aunque en este caso la realidad consista en un mito. La esencia de toda magia es su tradicional integridad. Sólo puede ser eficaz si ha sido transmitida sin mengua ni falla de una generación a otra, desde los tiempos primordiales hasta la actualidad. Por ello, la magia requiere una genealogía, una especie de pasaporte tradicional en su travesía a través del tiempo y esto lo proporciona el mito. Descanse en paz María Sabina. Siempre que pudo asistió a la Iglesia y mostró una gran fe en Dios, que mantuvo hasta el último momento de su vida. La chamana murió después de haber comulgado y minutos antes de confesarse con el sacerdote católico Eugenio Cuevas. Su deceso se produjo el 22 de noviembre de 1985. Fue sepultada dos días después, con siete semillas de calabaza; siete especies de botoncitos; un vaso, una taza, un plato; agua y comida para la sed y el hambre. En el preciso momento en que la enterraban, se mató aun gallo para que le indicara el camino de la eternidad y se encendió un copal para anunciar al Reino de los Cielos que un ser importante llamaría pronto a las puertas de la inmortalidad. Extraído Año Cero. Año XV nº 02-163
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Era un mundo tan pequeño tan pequeño que duraba un momento, EL PRESENTE
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muy clarificador
Mujeres en la Historia Por María José Arana, RSCJ Profesora de Teología V. R. Comité ejecutivo del Fórum Ecuménico de Mujeres Cristianas de Europa RECUPERANDO LA HISTORIA Este verano fui dos veces al concierto en Austria; es un plan muy socorrido; lo diferente estaba en las intérpretes y en los programas que se ofrecían en ambos. Desde el comienzo hasta el fin se interpretaban obras de mujeres compositoras, actuales y pasadas: Carlotta Ferrari (siglo XVII), Pauline Viardot-Garcia (XlX-XX), Nadja Boulanger (XIX-XX), Maria Felicia García (XIX), Johanna Doderer (siglo XX).., y parece --no estoy segura-- que también de Nannerl Mozart (Walburga).., y otras. Algunos de estos nombres nos suenan mucho más gracias a la gloria de los varones que tenían cercanos y a los cuales, sin ninguna duda, les «echaron más de una mano»... Seguro que el público no tuvo muchas ocasiones de escuchar sus partituras mientras ellas vivían; menos aún después, y se ha ido amontonando sobre ellas el polvo, el silencio y el olvido. También aproveché para visitar Salzburgo. El «tours» estaba organizado siguiendo los pasos y las huellas de Salomé, Nannerl, Constanza, Carolina Augusta y otras mujeres que allí vivieron... El programa «The best for ladies» ofrece todo tipo de alternativas, entre las que se incluyen colecciones de retratos, alguno «de» y la mayoría «a» mujeres, pintados en los siglos XVI-XlX; grabados, curiosidades musicales, artísticas e incluso comerciales en fin, existen también diversos itinerarios turísticos para contemplar sus casas, recomponer recuerdos y también --¿por qué no?-- asomarse a su vida íntima. La Oficina de Turismo local tiene ya instituida esta forma original de ver esta preciosa ciudad; es como contemplarla «a través de los ojos y la acción de las mujeres»; se respira un talante distinto y las gulas, realmente, consiguen revivir a muchas de ellas en la memoria colectiva; ¡se descubren cosas interesantísimas! Un puñado de mujeres concienciadas de ese país se ha empeñado en recuperar arte y autoras y, muy modestamente, ya empiezan a «tomar la calle» Me gustaba comenzar este artículo con ellas, reconociendo su original trabajo, aunque, a decir verdad, son sólo un ejemplo más entre otras iniciativas. Porque otras, en muchos lugares del Globo, hacen cosas parecidas, con fino ingenio y de mil formas distintas. Hay librerías de mujeres, emisoras privadas de radio, seminarios culturales de toda clase, despachos y bufetes, festivales y congresos que organizan las asociaciones de mujeres «en la Música», «en la Teología», «en la Agricultura,,, «en la Salud», o en cualquier ámbito... En muchísimos lugares cuentan con el apoyo oficial de los «Institutos de la Mujer»... y otros organismos y departamentos. Rebuscan entre los cuadros, las poesías, las ciencias, la religión, la política...; desempolvan objetos Y hechos, reconstruyen vidas. Se ha comenzado una especie de «excavación» en la Historia, casi arqueológica, con el fin de encontrar mujeres, de extraer palabras y obras olvidadas en la fosa del tiempo, tiradas en los márgenes de la misma Historia. Los rincones son infinitos y a veces la hondonada profunda. Es un trabajo casi artesanal, lento y minucioso» hecho con amor; es una auténtica y palpitante excavación «»lectiva y solidaria ejercida desde todos los ámbitos posibles --los del saber y los de la vida--, que propicia un encuentro real con aquéllas que nos precedieron con la lucha, el amor, el arte, la música, la ciencia, la mística.., en la vida. Sabemos muy poco de ellas, muchas veces ni siquiera nos suenan sus nombres, y sin embargo queremos conocerlas. Estamos empeñadas en «recuperarlas», en entablar un diálogo con ellas y escucharlas, porque queremos establecer una relación, una cadena histórica, solidaria, construir el futuro desde y con las que nos precedieron, y..., por supuesto, ¡necesitamos aprender de ellas!. Es un trozo de Historia que nos pertenece. La tarea es extensa y profunda; es sugerente, necesaria y a veces también resulta ardua; colorea el pasado, lo ilumina, incide en el presente y, prolongándose hacia lo que vendrá, diseña un futuro distinto, unas relaciones nuevas. Pero... ¿por qué resulta tan complicado hallarlas?... ESCONDIDAS TRAS EL ANONIMATO Y LA INCOMPRENSIÓN Continuemos con nuestras mujeres músicas. No hace mucho compré cinta y libreto de los himnos y secuencias litúrgicas compuestas --letra y música-- por la medieval abadesa de Bigen, Hildergarda (siglo XII); una preciosidad», es cierto, pero también es, casi, una auténtica excepción, porque, ciertamente, si algo resulta difícil en esta búsqueda es precisamente tropezar con las partituras femeninas. Y es que someterse al juicio masculino bajo el nombre de una mujer era algo, ya sin más, abocado al fracaso; por eso, parece que la mayoría de las mujeres músicas o no se animaban a componer o bien no firmaban sus obras y las dejaban en el anonimato; pero también se daba el caso de que las publicasen amparadas bajo la firma de algún varón, por ejemplo, la del padre, marido, hermano (2), y así sus nombres han desaparecido para siempre. Por ejemplo, estudios recientes han demostrado que la brillante obra del compositor Gustavo Mahler se hizo posible, en su mayoría, gracias a la valiosa colaboración de su esposa, también compositora, la vienesa Alma María Mahler (siglos XIX-XX) Además, seguro que el caso de Nannerl Mozart (siglos XVIII-XIX) (Walburga) no fue un hecho aislado en la Historia. Ella también destacó como niña prodigio, y quizá no debía de tener menos cualidades artísticas que su célebre hermano. A él lo educaron y lo prepararon para que triunfara; ella, en la injusta desproporción, casi se vuelve loca... Al final sólo Wolfgang Amadeus logró dar a conocer sus dotes y hoy únicamente conocemos el genio masculino.... Clara Wieck (siglo XIX) fue compositora y, al parecer, buena, pero la boda con el compositor Roberto Schumann truncó su fama y su carrera y ya no se le permitió sino interpretar al piano... Pero seguro que sus conocimientos musicales «ayudaron» al compositor. También hubo alguna monja que, como Hildegarda, compuso motetes religiosos. Conocemos el nombre de la Madre Gracia Bautista (siglo XVI) que aparece citada junto a grandes personalidades de la música sacra española del Renacimiento, pero de ella solamente se conserva una pieza... Esto ha dado pie a algunas para pensar que fueron más las que compusieron en los conventos, pero aún falta una investigación detallada. Conocer historias concretas ayuda a iluminar las anónimas... Pero todo esto ocurre también con los cuadros y otras creaciones artísticas. No es fácil tampoco hallar lienzos firmados por mujeres. Encontramos algunos, siempre excepciones. Por ejemplo, ya Plinio el Viejo (? 79 d.C.) reseñó seis mujeres artistas del mundo clásico, las nombra, pero ni conocemos su vida y menos aún sus obras. La pintora castellana del siglo XIV Teresa Díaz firmo sus telas, al igual que la «Pintrix et Del aiutrix» (Pintora y ayudadora de Dios), bella expresión con la que se autodenominaba la miniaturista catalana y monja Ende (s. X). También contamos con las enigmáticas y sugestivas ilustraciones en los libros de la polifacética abadesa Hildergarda de Bigen... . Laviana Fontana (siglo XVI) pintó numerosos cuadros y también realizó algo para El Escorial; tuvo fama, pero además, problemas a causa de su condición femenina. Margarita Van Eyck (siglos XlV-XV) trabajó para sus célebres hermanos. Artemisia Gentileschi (siglo XVII) fue una pintora importante y muy reconocida en su momento, pero después quedó encerrada en el taller y en la sombra de su padre Orazio, al que está claro que prestó «colaboración» e ingenio. Luego se casó y pintó maravillas comparables a las de los grandes maestros... ¿Dónde quedó su fama? Elisabetta Siri (siglo XVII) ha dejado unos cuadros, hoy casi todos poco conocidos pero preciosos, a pesar de su muerte prematura y de haber tenido que soportar, como otras, la tutela de los varones de la familia; ha quedado en la «letra pequeña» de los libros, a veces invisible, cuando no displicentemente definida como una mas entre los insignificantes discípulos de Gûido Reni. En el siglo XIX se descubrió que muchos cuadros mundialmente conocidos y atribuidos a Frans Hals, en realidad pertenecían a Judith Leyster (siglos XVI-XVII) ella trabajó en su taller, pintó, pero su monograma había sido alterado. Hubo muchas más, y a veces incluso° cotizadas; ahora comienzan las exposiciones monográficas sobre mujeres y estudios; n los trabajos de recuperaciôn desempolvando el Olvido y «los errores»... Pero a mí siempre me ha llamado especialmente la atención el Tintoretto (siglo XVII) porque sitúa a las mujeres en la «Ultima Cena» --por supuesto sirviendo en alegre desenfado---, 'porque su «Adúltera» ante Jesús acarreando a un paralítico tiene una especial fuerza y orgullo, porque muchas veces tiene detalles poco comunes... Cuando me he enterado de la historia de su hija Marietta Robusti (siglo XVII), me he aclarado perfectamente de dónde procede mi entusiasmo y su sensibilidad. Es esta una vida muy ilustrativa de la realidad y tragedia de muchos talentos femeninos... Jacques Louis David (siglos XVIII-XlX), pintor de cámara de Napo-león, fue uno de los escasos artistas que se preocupó de hacer escuela con mujeres y de formar artistas, ¡sin ánimo de «utilizarlas»! Las ha habido literalmente «borradas» de la Historia, como por ejemplo la reina de Egipto Hatshepsut (siglo XVI a.C.), que aparecía siempre vestida de varón --seguramente para hacerse respetar-- y a la que su hijastro Tutmés III eliminó de la lista de los Faraones cuando subió al trono. Angélica Kauffmann y Mary Moser (siglo XVllI) fueron dos grandes pintoras y tan bien consideradas en Inglaterra, que tuvieron el honor de formar parte de los miembros fundadores de la Royal Academy; sin embargo, ninguna de las dos aparecieron en el cuadro que inmortalizaba a los miembros fundadores de tal Institución; Johann Zoffany prescindió de ellas al pintar su lienzo (15) Olivia SABUCO DE NANTES BARRERA (siglo XVI) escribió un libro de Medicina y Filosofía, La Nueva Filosofía de la Naturaleza del Hombre; fue un gran éxito, pero su padre, bajo amenazas, le reclamó para sí mismo la autoría de la obra. Todos estos «recuerdos», más que elementos para la amargura, pueden y deben ser datos y pistas que nos ayuden a rebuscar en la Historia. Porque aunque hayan existido otras muchas que se atrevieron a dejarnos su nombre impreso en lienzos y papeles, sin embargo, esto no fue lo corriente. Ante los innumerables anónimos expuestos en los museos me he preguntado siempre, evidentemente con muy pocas respuestas, si buena parte de ellos no podrían corresponder a mujeres. Hoy la investigación comenzada empieza a confirmar mi intuición primera. A veces es el mismo tema el que me impulsa a pensar así. Por ejemplo, existe una pintura que representa a María Magdalena predicando desde el púlpito a las gentes --varones incluidos-- que le escuchan en la iglesia de Aix; data del siglo xvi y corresponde a un anónimo de la escuela suiza. ¿No parecería lógico que fuera una mujer la que, en una especie de travesura, se escondiera tras el anonimato para mostrar un hecho insólito y condenable en su época? Porque no solamente la mayoría de los varones preferían, como Bernardino de Siena, que «toda mujer predicara únicamente desde el silencio, sino que, en contra de lo que fue al principio, se habían ido acumulando leyes y censuras para evitarles tal ministerio, y, como dice el Concilio de Toledo (siglo XVl), que «las mujeres, aunque sean 'muy doctas, no enseñen a los hombres». Y por otra parte, siendo "de ellas el encerrarse y encubrirse" .... ¿no podríamos suponer que la timidez, el miedo, las circunstancias o la «natural honestidad de su sexo» impulsara a muchas a exhibir sus obras contemplando, con expectación y desde el anonimato, las reacciones masculinas? Y es que seguro que Gregorio, el fraile medieval de aquella novela, no ha sido el único en considerar que aquello «no estaba tan mal para ser mujer» la que lo había hecho. Ante los cuadros de Susana Horenbout (siglo XV), también Durero se había admirado de que «una mujer pudiera hacer tales cosas», y por cierto, le compró uno. El impresionista Degas exclamó algo semejante ante las obras de Mary Cassatu «¡No puedo admitir que una mujer dibuje tan bien!»... Cecilia BOHL DE FABER (siglo XlX) se escondía bajo el pseudónimo de «Fernán Caballero», quizá para mantener así alejada su obra de la «sospechosa» procedencia femenina. Detrás de «George Sand» no encontramos ningún hombre, sino que Aurora DURPIN (siglo XIX), vestida también como varón, firmaba así sus escritos, no siempre exentos de la amargura procedente de frustrantes experiencias amorosas. Mary Anne EVANS (siglo XIX) ha pasado, con gloria, a la historia literaria bajo el pseudónimo de «George Eliot».... La filósofa francesa Gabrielle SUCHON (XVII) firmaba con el nombre de G. S. Aristophile y escribió un tratado de la moral y la política. Y así otras. De algunas nunca conoceremos su verdadero nombre. Muchos anónimos jamás recuperarán su verdadero rostro. Otras nunca tuvieron oportunidades: ¿qué sabemos de Judith, hermana de SHAKESPEARE; parece que ella también tenía dotes de literata. Otras quedaron escondidas de mil modos, entre el polvo de los rincones históricos... Es verdad, una inconfesable inseguridad ha paralizado a muchas o, también, les ha impulsado a ampararse tras más aceptables máscaras y atuendos. Sabemos que muchas tuvieron que utilizar los vestidos masculinos, bien para protegerse y defenderse, bien para poder realizar hazañas destinadas a los héroes y a los santos o incluso para encubrir pecados... Juana de Arco (siglo xv), la vasca Catalina de Erauso, «La Monja Alférez» (XVII); Antoinette Bourignon (siglo XVI)... Son solo algunos ejemplos más conocidos de una larga lista. En China fue muy popular Mu-Lan (siglo XVI), la muchacha que durante doce años sustituyó a su padre en el ejército. Las hay también disfrazadas de piratas, de estudiantes, de clérigos, de amantes, de ermitaños o/y también, simplemente fugadas, por amor o por odio, con trajes de hombre. Algunas se colaron en la Universidad --prohibida para ellas-- en tales capas; otras navegaron o lucharon... En fin, también se santificaron; por ejemplo, las «madres del desierto» a menudo pasaban por «padres del desierto», envueltas en sus atuendos de monjes, y solamente después de su muerte --¡al amortajarlas!-- descubrían su verdadero sexo. La verdad es que hubieran estado expuestas a toda clase de atropellos en lugares tan remotos y desprotegidos... Algunas fueron descubiertas, varias se hicieron célebres después de pasar por innumerables condenas y vituperios, pero la mayoría habrán quedado ocultas, anónimas para siempre, tras sus disfraces y parapetos. Aunque también es verdad que la amnesia histórica puede y suele ser selectiva y sexista... EN UN MUNDO ANDROCENTRICO Evidentemente, Fray Luis de León no se desmarcaba del sentir masculino de su época cuando dice que «...la Naturaleza no las hizo para el estudio de las ciencias, ni para los negocios de dificultades, sino para un solo oficio simple y doméstico: así las limitó el entendimiento y, por consiguiente, les tasó las palabras y razones»; o en otro lugar, porque como la mujer sea de su natural flaca y deleznable más que ningún otro animal»-. Santo Tomás estaba absolutamente convencido de la inferioridad femenina, de su «estado de sumisión», e incluso de que «la imagen de Dios se encuentra en el hombre de forma que no se verifica en la mujer; así, el hombre es el principio y el fin de la mujer como Dios es el principio y el fin de toda la Creación» Hugo DE FERRARA llegó a la conclusión de que «la mujer no es miembro perfecto de 1: Iglesia, sino el varón...». Por tanto, no es extraño que se dedujera que «es una corrupción de las malas costumbres el que la mujer ejerza la autoridad», así que ¡se impidió con todo empeño esta perversión social! La expresión del Derecho Romano de la fragilitas sexus la incapacitó jurídica y cívicamente. Imbecilitas, infirmitas, humilitas, han sido conceptos y expresiones aplicados en exceso y por demasiados siglos al talento de el-- y a sexo femenino, al imbecillior sexus (el sexo más imbecil), que en realidad se la llega a concebir como «algo deficiente y ocasional". En resumen, habrá que entenderla como: miseriabilior persona, ¡la más miserable!, porque, y en algunos documentos se dice sin el menor rubor, quia mayor dignitas est in sexu virili! Siento una irresistible tentación, y voy a caer en ella, de recordar aquí un ingenioso acróstico del siglo xv sobre la palabra mulier. Es una «perla» más de las muchas que hay, pero ilustrativa, y dice que: la m, es el mal de los males; u, que se asociaba con v, vanidad de vanidades; ¿ lujuria de las lujurias; i, ira de las iras; e: Erinias de las Erinias, es decir, la furia; r, ruina de los reinos . ¡Todo está dicho! El rosario de frases misóginas a lo largo del tiempo es casi lo de menos; revelan una mentalidad y son un descaro, eso sí. Pero lo más triste era toda la carga de dolor, frustración y de desprecio consciente o inconsciente que todo esto ha provocado. Y lo peor es todo lo que con este arrinconamiento histórico la Humanidad entera ha perdido. No sólo se la ha privado de la aportación y el talante femenino, sino que se ha perpetuado injustamente unas relaciones empobrecidas y empobrecedoras, que dañan seriamente a señores y oprimidas. La cultura de la inferioridad y de la sumisión femenina atravesó la Historia y las conciencias y afectó a la Humanidad. A ellas casi se las privó del derecho a la existencia (no hay más que recordar China y otros lugares), se atacó su dignidad y, por supuesto se les negó el derecho a la educación y ciencias. El humanista Leonardo BRUNI (siglo XVI --aunque no sólo él-- disuadía a las mujeres de que estudiaran retórica por su inutilidad dada su radical «incompetencia». La frenología quiso demostrar la inferioridad de la mujer basándose en que las dimensiones del cerebro femenino son menores que las del cerebro masculino. Se determinó que ellas eran de constitución débil, pasiva y tierna; incapaz de pensar o de organizarse; ya lo dijo DARWJN (siglo XlX), que la superioridad masculina y la inferioridad de las mujeres «resulta sobradamente probada». Herbert SPENCER (siglo XlX) desarrolló la teoría de que la actividad intelectual era incompatible con procreación y por tanto las mujeres no debían estudiar; además, su mente se degradaba a medida que engendraban hijos. Los griegos incluso pensaban que si la mujer estudiaba se le secaba la matriz... GALDÓS (siglo XIX) estaba seguro de que «el mayor encanto de la mujer reside en su ignorancia, MOl.lERE (siglo XVlI) temió a las mujeres sabias v se burló de las «latiniparlas». Todo ello ha quedado en el subconsciente popular colectivo y como dice el refrán español, «Mujer que sabe latín no puede tener buen fin, ..... y así la situación fue deplorable para la mayoría de ellas. En fin, dada su vulnerabilidad, falta de juicio e incapacidad se les negaba hasta la formación religiosa y mística... «por más que las mujeres reclamen este fruto (la lectura de las Sagradas Escrituras) es menester vedado v ponerlo a cuchillo de fuego». Y ya, por negárseles todo, se les privó hasta del poder de engendrar: «El padre procrea, ella conserva el retoño», o dicho de otro modo: «No es la madre la que engendra al que llama su hijo; ella no es más que la n)driza del germen sembrado en ella. El que engendra es el hombre que la fecunda. Se las quería «sufridas, castas, cuidadosas, benignas, piadosas, obedientes, calladas y recogidas». Y bajo la apariencia de protección y ayuda, siempre se desconfiaba de ellas, porque «conociendo por una parte la flaqueza y por otra los riesgos a los que se ponen ... Se las encerraba en la casa y en la ignorancia, en la clausura doméstica y en la monástica. En realidad, dicho de una U otra forma, se repetía sin cesar aquello de que: «las mujeres están hechas para estar encerradas ocupadas en sus casas y los varones para andar e procurar las cosas de fuera». O como lo dijo NIETZSCHE de forma más posesiva y desgarrada aún: «El (el hombre) debe considerar a la mujer como propiedad, un bien que es necesario poner bajo llave, un ser hecho para la domesticidad y que no tiende a su perfección más que en esta situación subalterna». Así, pues, quedaron recluidas, a la sombra y tutela de ellos, pero se pensó que esto era lo justo y necesario: «para que encerradas, guardasen la casa .... ¡y también su honestidad/ Incluso Luis VIVES (siglo XVII) que además y como es sabido;e preocupó mucho de una «mesurada» formación e instrucción de las mujeres, sin embargo en algún momento le delató el subconsciente y dijo con claridad que: «Así como hay abundancia de instrucciones para la formación de los hombres, la formación de la mujer puede contentarse con pocos preceptos; porque son hombres quienes actúan en casa y fuera de casa, en los asuntos privados y en los públicos. Las normas para tan numerosas y variadas actividades requieren prolijos volúmenes. En cambio, el único cuidado de la mujer en la honestidad: una vez que se haya hecho una buena exposición de ella, la mujer está ya suficientemente instruida. Por eso resulta tanto más vituperable el delito de quienes tratan de corromper esta única virtud de las mujeres, como si uno quisiera extinguir la poca luz que le queda a quien es ya tuerto. Total, que se encerraron talentos, personalidades, posibilidades...; se les impidió realizar lo que se consideró «impropio a su sexo», que era casi todo; se las hizo invisibles, imperceptibles, se las alejó del bullicio de la Historia, pero apenas nadie las echaba en falta. La mayoría de los varones, en casi todos los tiempos, prefirieron, como Euripides, que no entrara en su casa «mujer que sepa más de lo que una mujer debe saber». Otros muchos consideraron que «su mayor encanto» reside en su «ignorancia». En fin, muy pocos pensaron, como AVERROES (siglo XVIII), que «de ahí --de esa ignorancia-- proviene la miseria que devora nuestras ciudades». Menos aún consideraron que: «el cambio de una época histórica puede determinarse siempre por el progreso de la mujer hacia la libertad» (Charles FOURIER, siglos XVIII-XIX). Y es que además reflexiones como éstas eran muy aisladas, poco insistentes y poco convincentes y la libertad un bien casi casi desconocido. COMO LAS RAÍCES DE UN GRAN ÁRBOL También entre las mujeres hubo muy pocas que se quejaron por todo ello. Muchas temieron, algunas se defendieron. La mayoría se resignaron e incluso, consciente o inconscientemente, interiorizaron su situación y se paralizaron pensando, como la napolitana Ceccarella (siglo XVI) que «al ingenio de la mujer no le es posible volar tan alto». Lorenzo DE GIUSTINIANI (siglo XVI) parece que estaba tan compenetrado con estos sentimientos de inferioridad y casi culpabilidad que sentían las mujeres, y se hacia tan bien cargo de ello, que contó el estupor de la Virgen María cuando, al entrar en el Cielo y ser recibida con todos los honores por el mismo Cristo, exclamó asombrada: «¡Esto excede a la dignidad del sexo femenino!». Algunas sí reaccionaron y su protesta ya viene de antiguo. ARISTOFANES recogió en Las TESMOSFORIAS una queja que circulaba por Grecia: «que las mujeres estamos tan enfadadas contra Euripides, porque ha dicho cosas malas contra nosotras»... De tal forma que hasta el propio interesado temió por ello: «Las mujeres van a poner fin a mi vida hoy en Las Tesmosforias porque hablo mal de ellas». Escribió otras dos obras más con este tema y recogiendo reproches de ese estilo. Pero la cosa, aunque demuestra una situación contenida, no fue más allá de la risa y el teatro... Según los Evangelios Apócrifos, algo debió detectar María Magdalena, lloro y se quejó, «porque Pedro odia a las mujeres». Cristina DE PISAN (siglos XlV-XV) representa un puntal en el tema; tuvo una pluma excelente y se fijó en la educación como punto nuclear del cambio. María DE GOURNAY (XVI-XVII) escribió, ya entonces, sobre la «Igualdad de Hombres y Mujeres». Ana María VAN SCHURMAN (XWII) se proclamaba abiertamente feminista. Madame NECI y su hija Germana DE STAEL (XVIII) fundaron una cadena de periódicos para extender las ideas de un feminismo muy incipiente. Si, existen casos, pero en realidad fueron pocas, o conocemos muy pocas, las que se atrevieron, como lo hiciera Sor Juana Inés DE LA CRUZ (siglo XVII) a reivindicar, para si misma y como mujer, su vocación intelectual, literaria y teológica. Menos aún las que intentaron alertar y concienciar a sus colegas: «¡Ah, flaqueza femenil de las mujeres --clamará la escritora María ZAYAS (siglo XVII)--, acobardadas desde la infancia!»... Y apunta a las causas y razones de esta situación, que estaba, claro está» en la educación --más bien amaestramiento-- que se les ha dispensado en casi todas las épocas y lugares. Pero si rebuscamos en la Historia, sí nos encontramos con movimientos más colectivos y alternativos. Reinas, nobles, intelectuales y muy especialmente, abadesas medievales han jugado papeles muy importantes y lúcidos. Lástima que no podamos ahora adentrarnos en sus vidas y obras. Siempre ha habido beguinatos, salones, conventos, palacios.., e incluso cabañas campesinas abiertos al cambio; auténticos «cenáculos» de mujeres, revolucionarios en estilos de vida, ideas u obras e incluso en movimientos sociales, políticos, religiosos o de cualquier índole. Las hubo también tenidas por brujas y quemadas como herejes, a menudo sin causa. ¡Es una pena que ahora no sea el momento de adentramos en vidas y obras! Los reiterados intentos eclesiásticos de poner, mejor imponer, la clausura en los monasterios femeninos, y la tenaz oposición de las monjas, nos muestran a mujeres valientes e inconformistas por una situación que consideraban injusta porque se «encaramaba» sobre su vida y reglas. Violante de Moncada (siglo xv), Giovana de Parma (siglo xv), Constanza de Praguera (xv), Ana de Boch (siglo xvI), Jerónima Olivan (XVl), Yolanda de Palau (XVI) y otras tantísimas, protagonizaron historias increíbles y nos muestran rostros concretos de lo que fue una auténtica sublevación colectiva. Pero, ¡en vano!, se decidió por ellas, se legisló para ellas; algunas sufrieron duros reproches, castigos y humillaciones y a todas les fue impuesto «el siempre temido y rechazado encerramiento». Luego se ocultó historia y monjas. Sakina, Aicha (siglo VII) y otras mujeres musulmanas se enfrentaron a cadíes e imanes, durante el primer siglo islámico, porque se negaban a adoptar algunas leyes concernientes a la obligatoriedad del velo, la reclusión, la poligamia, la obediencia ciega al esposo .... tuvieron una entereza admirable. Al parecer hoy sólo una pocas feministas, y con muchas dificultades y adversidades, se apoyan en su recuerdo. Las mujeres vasco-francesas, como otras, protestaron en 1789 porque no fueron convocadas a los Estados Generales. Bajo el título «Las dolencias del sexo de San Juan de Luz y de Cibur al Rey», exponen lo que supone de empobrecimiento e injusticia, que se prescinda de la mitad de la población francesa. No consiguieron nada, sólo disgustos, pero hoy valoramos su esfuerzo. Margarita DE NAVARRA (siglo XVI) ironizó a BOCACCIO y escribió el Heptamerón. La duquesa de Newcastle (siglo XVII) pidió que «las mujeres fueran tan libres, dichosas y célebres como los hombres»... (55. Mary WARD (siglo XVII) tampoco estaba de acuerdo con respecto a la vida y actividades religiosas de unos y otras: «No hay diferencia entre el hombre y la mujer que impida a las mujeres hacer grandes cosas... Pues, ¿qué opináis de esta expresión, "no son más que mujeres"? Como si en todo fuéramos inferiores a otra criatura que supongo debe ser el hombre». Santa Teresa y Santa Teresita se lo dijeron al Señor en privado, pero su queja aparece publicada en sus obras, y nos alegra... En fin, hace falta rebuscar más en la Historia más antigua. De todas formas poco a poco» ya se va excavando y encontrando pilares de resistencia y sufrimiento. Son como faros que alumbran, desde lejos, el camino hacia adelante. Son como madres que dejaron escrito, con su vida, un testamento; ahora, con las demás mujeres, queremos leerlo, comprenderlo y ponerlo en marcha. Olimpia de Gouges, en 1791, fue guillotinada, según la prensa, porque quiso «ser hombre de Estado y, al parecer, la ley ha castigado a esa conspiradora por haber olvidado las virtudes que convienen a su sexo»... O como opinaba el procurador Chaumette: «este olvido de las virtudes de su sexo la ha llevado al cadalso». No cabe duda de que esta fecha es un hito. El siglo XIX será ya testigo de un feminismo incipiente, pero más extendido y organizado. Un feminismo absolutamente también incomprendido, ironizado y desacreditado por el «orden establecido» de uno y otro sexo. Así llenaron de sufrimiento a aquéllas mujeres idealistas. Este movimiento supuso y fue fruto, sin duda, de un crecimiento en la conciencia colectiva de la Humanidad; conciencia trabada con la lucha obrera, los movimientos de liberación y de emancipación mundiales, con los incipientes movimientos minoritarios pacifistas --a veces de iniciativa puramente femenina--, los antirracistas; los movimientos unidos a los vuelcos políticos, democráticos, sociales... a los Derechos Humanos. E1 feminismo está lleno de nombres y rostros concretos. Todos ellos, con los que les precedieron forman una larga cadena, una historia de dolor y aguante; un germen a la intemperie. Como la arena sobre la que se formará pacientemente la perla. Como el río que fluye con nostalgia, arrastrando recuerdos y agua siempre fresca y nueva. Como las raíces de un gran árbol que ellas nunca vieran, pero que apunta ya hacia el futuro... EN LA GRAN EXCAVACIÓN COLECTIVA Casi sin darnos cuenta, Con amor y con dolor, nos hemos adentrado y, de alguna forma, participado en esa excavación colectiva de la Historia, de la que hablábamos al comienzo. A la sombra del gran árbol, quería-dos contemplarlas por un instante e intentar reconocerlas tras sus camuflados disfraces y parapetos. Sentimos necesidad de conocer y re-conocer nuestro pasado, de saludar y entender a las que nos precedieron, de dialogar con ellas y de recuperar nuestra historia. La acogemos como una parte de nosotras mismas que nos antecede y nos pertenece. Aunque es verdad que la historia de las mujeres, en su inmensa mayoría, la tengamos que leer en la «historia privada», la «historia cotidiana», etc. cercanas a la casa, a lo habitual y común de la vida y reflejada en no muchos rostros concretos, sin embargo, no podemos contentamos en esta limitación sanable; podemos y debemos caminar hacia adelante, porque aún queda mucho por desempolvar y encontrar. Los archivos, las ciudades y mil objetos ocultan materiales interesantes «de» y «para» las mujeres. Seguro que muchos «anónimos» serán irrecuperables, pero otros podríamos descubrirlos tras variadas capas e incluso sepultadas en el polvo y el olvido. Es cuestión de concienciación; de paciencia, de ánimo, de responsabilidad y de solidaridad en el trabajo colectivo. Las mujeres de hoy vamos adquiriendo rápidamente una mayor conciencia de nuestra precaria situación, conciencia que, como veíamos, nos viene de lejos, y sentimos la urgencia de la liberación,. Pero los movimientos liberadores no parten de la nada; una historia, que se traba lentamente, les antecede siempre. Nosotras somos conscientes de que la historia de las mujeres, aunque se va desvelando y vamos excavando en ella, sin embargo, aún permanece oculta porque ha sido borrada, tergiversada o/y interpretada únicamente por tos varones, no siempre sensibles a los problemas femeninos y muy alejados de los horizontes que a éstas conciernen. Tenemos un «gran fondo» común, es cierto, pero, a menudo, desconocido, y este desconocimiento dos resta operatividad. Las mujeres no queremos continuar en esta situación ahistórica o antihistórica, pues «es precisamente, el poder de la opresión lo que priva a los pueblos de su historia». Urge la reinterpretación y el rescate de la memoria histórica, que nos irá conduciendo hacia una mayor y más verdadera conciencia de nuestra identidad, hacia una real auto compresión femenina, grupal y comunitaria que, a la vez, nos aleje de los esquemas androcéntricos, ampliamente interiorizados entre nosotras durante siglos. Una experiencia que nos fortalecía en la convicción de que las mujeres, en esa gran marcha de la Humanidad que es la Historia, no estamos solas. Sostenidas y anticipadas por tentativas anteriores, nos sabemos solidarias en éxitos y fracasos, en las decepciones y logros ya intentados y realizados Por otras. Participamos de ese «gran fondo común» que es nuestra historia y a la hora de continuar el trabajo de liberación sabemos que tuvimos predecesoras y tratamos de dar continuidad a lo que de alguna forma ya ha comenzado. Al adentramos ahí conocemos mejor situaciones que nos despiertan y, sobre todo, sabemos que es posible otorgar una conciencia nueva y liberadora a lo que entonces se hizo, pero sobre todo nos otorga una conciencia comunitaria, un sentido' de pertenencia y responsabilidad ante la situación de hoy que nos interpela y llama. A la vez nos ayuda a descubrir el presente, nos otorga sabiduría para discernir y caminar con las mujeres del mundo entero, en redes solidarias y, especialmente, con las más oprimidas y las más pobres del planeta. Solamente desde la justicia, desde el sentirnos formando una única Humanidad, podemos intuir y construir el futuro. Existen muchos grupos de mujeres, cada día crecen y se adhieren más y más desde todos los rincones del mundo; desde todos los credos, razas, situaciones y convicciones... También se suman varones, convencidos de que la liberación es conjunta; de que mientras no se liberen las mujeres, tampoco ellos serán libres; de que el modelo anterior de «varón» y/o de «fémina» está ya caduco y obsoleto.., y además daña positivamente a unos y a otras. Es esta cadena, ya, como un gran pañuelo multicolor que va cubriendo la Tierra y bajo el que se van cobijando cada día rostros nuevos; es un lugar de diálogo, reconciliación y encuentro que repercute en la Naturaleza y en la Humanidad entera transformándolas, haciendo así más habitable nuestra Tierra. Es como una gran excavación solidaria, empeñada en la reconstrucción colectiva de una Humanidad nueva, en la que todos y todas cabemos en el trabajo; en la que todos los obreros y obreras, pasados y presentes, son necesarios y necesarias. Como las raíces de un gran árbol que ellas, nuestras antepasadas, nunca vieran pero que ya comienza a dar una sombra misericordiosa y crece hacia el futuro. |
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#7
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Nacimiento Concepción Arenal nació en El Ferrol, el 31 de enero de 1820. Quedó huerfana de padre a la edad de ocho años. Su padre, don Angel del Arenal, era un santanderino nacido en Armaño el 24 de marzo de 1790, a raíz de la Guerra de Independencia se hizo militar y participó en varias contiendas bélicas y tuvo mucho éxito como militar. La madre de Concepción, doña María Concepción de Ponte era decendiente de una familia de nobles de título, dado que su hermano era conde de Vigo. Don Angel del Arenal continuó en el ejército hasta su muerte. Don Angel sufrió muchas veces prisión por su ideología liberal y por estar en contra del régimen monárquico absolutista de Fernando VII. Aquellos tiempos en prisión le hicieron caer enfermo y don Angel muere en 1829. Infancia y Juventud Después de la muerte de su padre, la madre de Concepción junto con sus hijas: Antonia y Concepción se trasladan a Madrid en 1824, la tercera hija Luisa había muerto. Un año después de la muerte de su madre, en 1842, Concepción se viste de hombre para poder asistir a la Universidad Complutense de Madrid y tomar clases en la Facultad de Derecho. En la universidad, Concepción conoce al hombre que luego sería su marido. Vida Matrimonial En 1848, Concepción Arenal se casó con Fernando García Carrasco, hombre capáz de entender y aceptar la actitud combativa de Concepción ante las injusticias de su época. Al momento de casarse, Concepción Arenal cuenta con veintiocho años y su esposo cuarenta. Fernando García Carrasco era abogado, periodista y liberal. La pareja tiene varios hijos, pero mueren a temprana edad. Sólo les quedará un hijo, Fernando García Arenal, que se hizo ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, una carrera progresista de aquella época (1875). Durante su matrimonio, los esposos se ganan la vida escribiendo para el periódico La Iberia, donde Fernando llega a ser editorialista y redactor. En enero de 1857 Fernando García muere, y Concepción Arenal decide trasladarse a Oviedo y posteriormente a Portes, capital del valle de Liébana. Vocación Feminista Concepción Arenal dedicó su pluma a la reivindicación de las situaciones marginadas; escribió para que la leyeran, para que la entendieran, para que sus lectores participaran en sus ideales. Uno de los aspectos más progresistas de Concepción Arenal es su consideración de la mujer como ser humano marginado a quien hay que ayudar, estimular y respetar, no en rendiciones galantes, ni en modales encantadores y protectores, sino educándola en la dignidad de su propia condición. Como escritora, Concepción Arenal eligió el género y los medios más accesibles a los lectores: el género epistolar y el folletín. Las obras que presentan esta vocación de Concepción Arenal son: La mujer del porvenir,La educación de la mujer, El estado actual de la mujer en España, El trabajo de las mujeres, La mujer de su casa, y El servicio doméstico. Proyección Activista Aparte de su actividad de escritora, Concepción Arenal fue activista de sus ideas sustentadas en sus artículos y libros: conoció el horror de las cárceles de mujeres y hombres, la inmisericordia y miseria de hospicios y manicomios, y hasta en la guerra civil carlista acompañó a las tropas cristianas para atender heridos de ambos bandos y dirigió el adecentamiento del hospital de campaña que se montó para atender a tantos hombres moribundos y heridos. Tanta actividad, le hizo ser merecedora del nombramiento de visitadora de prisiones de mujeres en 1863 en La Coruña, cargo al que renuncia sin justificación aparente en 1865. En 1868, es nombrada inspectora de casas de corrección de mujeres, cargo que ocupa hasta 1873. En 1871-72, fue nombrada secretaria general de la Cruz Roja. También fue miembro de la Junta Directiva del Ateneo de Señoras, fundado en Madrid por Fernando de Castro. Los últimos años La década de los ochenta fue más reposada en la vida de Concepción Arenal. Sobrepasados los setenta años, vivía con su hijo Fernando. A inicios de 1890, Concepción Arenal decidió cambiar su residencia a Vigo en donde se agravaron sus dolencias. La mañana del cuatro de febrero de 1893, Concepción Arenal falleció a la edad de setenta y tres años de catarro bronquial crónico. Al día siguiente fue enterrada en Vigo en uno de los más populosos entierros. Monumento de Concepción Arenal en Madrid Fuentes: De Santiago Mulas, Vicente, ed. Concepción Arenal: La mujer del Porvenir. Madrid: Castalia, 1993. Martín, Elvira. Concepción Arenal. Madrid: C.E.G.A.L., 1994. Telo Núñez, María. Concepción Arenal y Victoria Kent. Las prisiones. vida y obra. Madrid: Instituto de la mujer, 1995. --------------___________________________------------- otra cosa entrar aqui, curioso libro on-line: http://nti.educa.rcanaria.es/fundoro/mujeres_web.pdf |
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#8
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Bienvenido al hilo, Mr. President. Esto es entrar por la puerta grande... y lo demás son boberías...
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El autoconsumo es sinónimo de disidencia y desafío de lo establecido
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#9
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gracias, miss tesorera, para animarlo un poquito más ...
una mujer de nuestro tiempo con dos webs muy bien puestos El caso de Nevenka Fernández como paradigma Durante las última semanas hemos estado observando, entre atónitas y escandalizadas, como en el juicio al alcalde de Ponferrada, Ismael Alvarez, por un delito de acoso sexual se disparaban todos los dispositivos más primitivamente sexistas, cómo salían a la luz aquellos fantasmas del machismo más rancio que, a las alturas del año en que vivimos, resulta ya del todo injustificable. No quisimos decir nada durante el juicio, pero ahora, con una sentencia en firme y con todo lo que hemos tenido que ver y oír, nos sentimos obligadas a poner en común algunas reflexiones. Las autoras que firmamos estas líneas, publicamos en el año 2000 un exhaustivo estudio que habíamos llevada a cabo en nuestra Universidad, la Universidad de las Islas Baleares, sobre acoso sexual, concretamente sobre las diferentes percepciones y valoraciones que en relación con este tipo de delito hacían el profesorado y el alumnado, utilizando para ello un cuestionario en el que se exponía una lista de situaciones de interacción entre profesor/a y alumno/a, que iban desde interacciones socialmente neutras hasta aquellas más claramente abusivas. Todo ello nos sirvió para darnos cuenta de hasta qué punto existen diferencias entre la valoración de lo que debe se considerado acoso sexual por parte de los hombres y de las mujeres. Pudimos comprobar como todavía muchos hombres siguen considerando “natural” mantener el flirteo o el coqueteo a pesar de las claras negativas por parte de las mujeres, y lo más grave todavía, pudimos comprobar como una parte (mínima, es cierto) de hombres dentro del ámbito universitario creían que el acoso sexual no existía. Pues bien, los peores augurios se han confirmado en el caso Nevenka. Por una parte la víctima presenta un cuadro claro de alteración emocional, construido a base de amenazas reiteradas en el tiempo, de claras alusiones a su persona, de peticiones explícitas de intercambio sexual, de humillaciones en público, de tocamientos indeseados. Presenta un cuadro clínico en el que está presente el miedo, la indefensión y un profundo sentimiento de humillación. Para que no quepa ninguna duda: es el cuadro clínico común a víctimas de este tipo de delitos. Sin embargo su palabra se cuestiona continuamente durante el juicio, se saca a relucir su vida privada, sus historia sexual, se la intenta desacreditar, ella es la víctima pero se la intenta convertir en acusada. Nevenka sufre entonces lo que se conoce como victimización secundaria: el juicio de su, todavía en aquel momento, supuesto agresor, se convierte en una pesadilla, en un revivir nuevamente todos los sufrimientos humillaciones y vejaciones, pero en esta ocasión el agresor es otro hombre: el ínclito fiscal Jose Luis Ancos. En las última décadas se ha estudiado mucho el tema de la victimización secuendaria, especialmente en mujeres víctimas de agresiones sexuales, nuevamente el caso que nos ocupa es un clarísimo ejemplo: a la víctima lejos de protegerla, se la cuestiona y se la expone a nuevos sufrimientos. Veamos el perfil del acosador. Es un hombre con poder, al que le gusta alardear del mismo, tiene fama de mujeriego juerguista y bravucón, y, como se ha podido comprobar, no acepta un no de una mujer por respuesta. Vistas sus actuaciones y sus actitudes, tanto antes como durante y después, del juicio podemos inferir que reúne muchas de las características más “añejas” del machista, y por tanto es fácil pensar que se cree con el poder de acosar a una mujer cuando le apetezca y más aún si anteriormente ha mantenido una relación sentimental con ella: “será por mis cojones” acosador dixit (con perdón). Pero dejemos clara una cosa: no es una cuestión ni de enamoramiento ni de sexo, es una cuestión de poder, de buscar el sometimiento, la rendición de la víctima. Eso es lo que le añade una peligrosísima carga de profundidad a este tipo de delito, que está directamente relacionado con el mantenimiento de la dominación de la mujer. El acosador deja claro que aquel es su territorio y que él es el jefe de la manada y, por tanto, que dispondrá de ella cuando le plazca. Recordémoslo nuevamente, no es sexo es poder. Los sentimientos de Nevenka, sus negativas, los evidentes cambios físicos, su sufrimiento no son tenidos en cuenta por el acosador. Aunque la mujer diga no, en el fondo quiere decir si. Y así volvemos a otro de los grandes mitos sexistas: la palabra de la mujer no cuenta. Ella debe someterse, él decidir. ¿Qué decir de los argumentos del acosador? Las parejas que ella había tenido (no era una buena chica, dice subliminalmente, iba con muchos, no es de fiar); el que hubiera aceptado salir con él con anterioridad (si una vez dice sí, todas las otras debe decir nuevamente sí); y por último el guiño que manda al resto de los miembros de su caduco club machista: cuidado los españoles, que cualquier chica puede decir que le han tocado el culo y verse en un serio aprieto. Y ahí volvemos a un fantasma que sale con mucha frecuencia de su madriguera: las falsas denuncias. Pasó con los malos tratos, pasó con las violaciones, pasa con el acoso sexual. Nuevamente el mensaje misógino vocea que el rencor y afán de venganza femenino pone en peligro a los hombres, que deben protegerse entre ellos ante tamaña amenaza. Esta es la auténtica guerra de sexos, que nadie acuse a las feministas de haberla declarado. Hombres como Ismael Alvarez y su corte de encubridores y halagadores son los responsables. Es el sexismo el que pone en peligro la convivencia democrática entre hombres y mujeres, son los viejos tópicos, las falsas creencias los prejuicios contra las mujeres los que dificultan el objetivo de la igualdad entre todos y todas, es el abuso de poder. No tiene nada que ver con el sexo. PD. ¿ Cómo es posible que callen las mujeres del PP? Por Esperanza Bosch y Victoria A. Ferrer Profesoras de la Universidad de las Islas Baleares |
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#10
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Un ejemplo más de que la justicia no es más que lo que dice cualquier diccionario: Virtud que consiste en dar a cada uno lo que le pertenece o lo que le corresponde por ser quien es, por sus méritos y actos...si los señores que la administran fuesen Dioses: Atributo de Dios por el cual premia o castiga según el comportamiento de cada persona.
No seré yo quien vuelva a juzgar al h.p. del señor ex-alcalde. espero que Nebenka sea feliz allá donde vaya, y que Isma termine siendo un muerto viviente. Personalmente le soltaría en bolas en algún sitio concurrido, sin cámaras, sin policia, sin jueces. Besos desde el infierno para tal enfermo mental. |
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